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Dr. Kristhian Barahona

Dr. Kristhian Barahona

Diabetes y Trastornos del Metabolismo
Colegiado: 14023

Hígado Graso o Esteatosis Hepática

¿Qué es la esteatosis hepática?

La esteatosis hepática, popularmente conocida como hígado graso, consiste en una acumulación de triglicéridos en el hígado. El órgano aumenta de tamaño y aparecen gotas de grasa dispersas por todo el tejido hepático, que pueden verse a simple vista.

La afección ocurre por múltiples factores entre los cuales de los más importantes es el consumo excesivo de bebidas alcohólicas; tanto es la relación entre alcoholismo y esteatosis hepática que hasta en el 90% de los pacientes con alcoholismo crónico se tiene esteatosis hepática.

Esto no significa que sea una condición única para las personas que sufren de alcoholismo crónico pues existe también la Esteatohepatitis no alcohólica la cual es hoy en día la enfermedad hepática más frecuente del mundo desarrollado.

Debido que es una condición directamente relacionada a los hábitos alimenticios inadecuados, cada vez es  mayor el  número  de

casos en los cuales se evidencia la presencia de hígado graso y mientras mayor es el número de pacientes diagnosticados con enfermedades como diabetes, así también mayor será la incidencia de hígado graso no alcohólico.

Cerca del 80% de los adultos con sobrepeso y obesidad presentan esteatosis hepática no alcohólica y también los niños están siendo afectados pues el 50% de los niños con obesidad ya presentan esta condición hepática que de no tratarse pone en riesgo la vida de toda persona que la padezca.

Salvo complicaciones, en la mayoría de los casos se trata de un proceso benigno y reversible que, con el debido tratamiento, no provoca daño al hígado. Puede presentarse como un simple depósito de grasa en el hígado, pero puede progresar hasta una cirrosis y un carcinoma hepático en algunos casos. De hecho, en muchos casos de cirrosis de causa desconocida (no alcoholismo, no virus de hepatitis B y C, etcétera) se postula como causa escondida de estos problemas.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO DE LA ESTEATOSIS HEPÁTICA

La causa principal de formación del hígado graso es la captación de los ácidos grasos libres y su depósito en el hígado. Si esta situación evoluciona y se produce un fenómeno inflamatorio hepático, se produce la esteatohepatitis, pudiendo progresar a cirrosis si la inflamación crónica se transforma en fibrosis. Frecuentemente el hígado graso está asociado al alcoholismo crónico, pero hay otras causas que originan el trastorno, así como diversos factores de riesgo que incrementan las posibilidades de padecerlo como:

  • Diabetes mellitus: ocurre en la mitad de los pacientes con DM tipo 2.
  • Obesidad: el 60-90% de las personas con obesidad importante termina desarrollando esteatosis hepática.
  • Hipertrigliceridemia es el exceso de triglicéridos en la sangre.
  • Síndrome metabólico y resistencia a la insulina. El aumento de ácidos grasos libres en estas situaciones conlleva un mayor acúmulo de estos en vísceras, como el hígado fundamentalmente, y a nivel muscular.
  • Diverticulosis: presencia de divertículos en el intestino.
  • Antecedentes familiares de esteatosis hepática.
  • Hepatitis C crónica.
  • Fármacos:, corticosteroides, tamoxifeno, metotrexato, ácido valproico, etc.
  • Exposición a agentes tóxicos: como el tetracloruro de carbono (que se usa como líquido refrigerante).
  • Hipotiroidismo.

DIAGNÓSTICO Y EXÁMENES PARA UNA ESTEATOSIS HEPÁTICA

Debe sospecharse que existe esteatosis hepática ante cualquier paciente con un elevado consumo de alcohol (más de 80 gramos de etanol al día) o con obesidad muy marcada. Para confirmar el diagnóstico de hígado graso se realizan las siguientes pruebas:

  • Análisis de sangre: deben valorarse las enzimas hepáticas y bilirrubinas, ya que son de los primeros parámetros que se elevan en caso de que el hígado esté dañado. Estas enzimas son las las transaminasas (GOT y GPT).
  • Ecografía abdominal: como la analítica de sangre detecta la lesión hepática, pero no la causa de la misma, una ecografía, en la que se observan tanto el hígado como las estructuras colindantes, servirá para determinar si la causa de la alteración tiene su origen en el tejido hepático o en la vía biliar. Es útil también para descartar otros procesos que alteren la función hepática o puedan haber producido síntomas similares
  • Tomografía Computerizada (TAC) y la Resonancia Magnética (RMN): si con la ecografía no se termina de ver bien el hígado, se recurre a estas pruebas, que definen mejor un aumento de la grasa hepática. Sin embargo, estas técnicas tienen un coste sanitario muy elevado, por lo que sólo se emplean en el caso de que las pruebas anteriores no hayan conseguido un diagnóstico definitivo y el paciente siga presentando las manifestaciones clínicas descritas en el apartado síntomas.
  • Biopsia hepática: es la prueba definitiva para establecer el diagnóstico de esteatosis hepática. Se toma una muestra de tejido del hígado para, posteriormente, estudiarla en el laboratorio. Con la biopsia también se puede determinar si la causa de la esteatosis es la ingesta etílica o no.
  • Elastografía hepática: permite estimar el grado de fibrosis hepática mediante la forma de transmitir ondas que presente el hígado. Es una técnica incruenta aunque no definitiva para su diagnóstico.

CÓMO REDUCIR LA APARICIÓN DE UNA ESTEATOSIS HEPÁTICA (HÍGADO GRASO)

  • No consumir bebidas alcohólicas, especialmente si se tienen antecedentes familiares de esteatosis hepática o alguna otra patología que afecte al hígado.
  • Mantener un peso adecuado; el sobrepeso y la obesidad, y especialmente acumular grasa abdominal (obesidad central), se asocian frecuentemente con la esteatosis.
  • Llevar una dieta equilibrada y practicar ejercicio regularmente.
  • Controlar la diabetes correctamente, de acuerdo a las indicaciones del médico, en el caso de que se padezca esta enfermedad. Asimismo se aconseja un correcto control de lípidos en sangre, tanto colesterol como triglicéridos.
  • No automedicarse, y consultar con el médico cualquier síntoma o anomalía que se relacione con un tratamiento farmacológico que esté siguiendo el paciente. Existen numerosos medicamentos cuyo metabolismo hepático puede incrementar el riesgo de padecer este trastorno.
  • La suplementación de la dieta con aceite de pescado rico en omega 3, u otros compuestos con esta molécula (ácido docosahexaenoico y ácido eicosapentaenoico), ha generado multitud de trabajos de investigación con resultados satisfactorios en la protección hepática frente a las causas que provocan esteatosis.

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